Cuando un vehículo se deja en un compraventa mediante una entrega a compraventa, queda en baja temporal con el profesional como depositario. La finalización es el trámite que cierra esa situación en cuanto aparece comprador.
Lo relevante es cómo se articula: el vehículo no pasa por el nombre del compraventa. Se transfiere directamente del titular original al comprador final, dejando constancia de que el profesional ha intervenido en la operación. Por eso el compraventa se ahorra un cambio de titularidad y el impuesto de transmisiones asociado a tenerlo en stock.
En términos de tasas, aquí ya interviene la tasa de transmisión de la DGT (55,70 €) en lugar de la de baja temporal, y el comprador final asume el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales que corresponda a su comunidad autónoma. Nosotros liquidamos las dos cosas y presentamos el expediente completo.