El Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte —el IEDMT, conocido como impuesto de matriculación— grava la primera matriculación de un vehículo en España. Se presenta mediante el modelo 576 ante la Agencia Tributaria, y sin él la DGT no matricula.
Lo que determina cuánto se paga son las emisiones de CO₂, no el precio ni la potencia. Hay cuatro tramos, del 0 % al 14,75 % del valor del vehículo, y el primero deja exentos a los que emiten menos de 120 g/km, que hoy son bastantes. Por eso el primer paso es siempre comprobar el tramo: en muchos casos el impuesto sale a cero y lo único que hay que presentar es la declaración de exención.
Hay además exenciones específicas —discapacidad, taxi, autoescuela, alquiler, traslado de residencia a España— que no se aplican solas: hay que solicitarlas en el propio modelo y acreditar los requisitos.
Si nos encargas la matriculación o la importación completas, este impuesto va ya incluido en la gestión.