El Impuesto de Transmisiones Patrimoniales es el tributo que paga el comprador cuando adquiere un vehículo de segunda mano a un particular. Lo gestiona cada comunidad autónoma, y por eso ni el tipo ni los formularios son los mismos en toda España.
Se calcula sobre el valor fiscal del vehículo, no sobre lo que ponga el contrato: Hacienda publica cada año unas tablas con el valor de cada modelo, al que se aplica un porcentaje de reducción según la antigüedad. Solo si el precio pagado supera ese valor fiscal se usa el precio real como base.
El plazo para presentarlo es de 30 días hábiles desde la fecha del contrato, y sin la autoliquidación presentada la DGT no inscribe el cambio de titularidad.
Si lo que necesitas es la operación completa, la transferencia ya incluye la liquidación del ITP: este trámite es para cuando solo quieres que nos ocupemos del impuesto.